Palestina: La última guerra
En un mes, Israel desplegó una ofensiva aérea y terrestre que destruyó Gaza, con más de mil muertos y de 5 mil heridos. Con Obama, el mundo anhelaba la paz en Irak, la última guerra. Pero una sangrienta Navidad vino a decir que no, nunca es la última.
Por Rodolfo García.
En cuatro semanas Israel devastó con sus tropas la Franja de Gaza. Tras un inicio en una Navidad sangrienta, en respuesta a unos cohetes palestinos que dejaron un muerto, la ofensiva hebrea se salió de todas proporciones. En un escenario mundial que esperaba la paz en Irak con la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, los festejos navideños se vieron opacados por el violento ataque israelí que dejó más de 1.400 víctimas y 5.500 heridos.
Tras la retirada de las tropas, el 21 de enero, el panorama es desolador. Los militares destruyeron cuanto pudieron. No sólo infraestructura bélica o centros estratégicos, sino casas. Arrasaron la zona entera en una semana de bombardeos aéreos, superaron los 400 muertos y 6.500 reservistas invadieron el lugar por 17 días. ¿La operación? Plomo Sólido. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ya anunció acciones en contra del estado de Israel por crímenes contra la humanidad. Ocurridos ahora, en 2009, y entre Pascua y Año Nuevo de año pasado.
La ironía es atroz, ya que el horror de la Segunda Guerra Mundial, donde surgió este concepto de crímenes, dio paso al nacimiento de Israel, previa aparición de la Organización de Naciones Unidas (ONU) como futuro garante de la paz y el respeto a los derechos humanos. Sesenta años más tarde, los perseguidos se han transformado en verdugos.
LA TRANSPARENCIA DEL MAL
El Consejo de Seguridad de la ONU intentó frenar a los hebreos. Ehud Barak, el primer ministro israelí hizo caso omiso a las demandas del organismo, tal como Bush cuando se dispuso a invadir Irak. Las últimas brasas de su administración respaldaron al judío, de hecho, la secretaria de estado Condoleeza Rice manifestó, en sus últimos días de mandato, su apoyo a la operación Plomo Sólido, argumentando que los misiles lanzados por el grupo fundamentalista Hamas en contra de Israel, fueron los que iniciaron las hostilidades.
Hamas le arrebató el control de la Franja de Gaza al presidente palestino Mahmoud Abbas en 2007, y tras el 19 de diciembre, fecha del fin de la tregua con Israel, los cohetes volaron desde Palestina. La brutal respuesta hebrea consistió en aniquilar al enemigo, atacando zonas urbanas, invadiendo y destruyendo. Con toque de queda, los palestinos sorprendidos en la calle son blanco de los disparos, y entre bombas aéreas, misiles, balas de cañón y de metralleta, los muertos y heridos suman sobre todo civiles: mujeres, niños, ancianos, hombres sin distinción.
La zona está hoy destruida, sin agua, luz, gas ni alimentos. Los primeros envíos de ayuda humanitaria recién comienzan a llegar, tras un mes del inicio del conflicto. Han quedado las ruinas y, entre medio, sus habitantes que se preguntan qué hacer. ¿Qué pasó? Luego de la avalancha militar israelí, Hamas y la Organización de Liberación Palestina (OLP) se negaron tercamente a transar, y arremetieron con bombas y misiles artesanales a la sofisticada fuerza aérea y terrestre judía. Ésta cuenta con una de las mejores tecnologías del mundo. La que el dinero de un estado poderoso, apoyado por grandes capitales in situ y en Estado Unidos y Europa, puede comprar.
Hamas, al terminar la última tregua en diciembre pasado, llamó a una nueva Intifada y lanzó irresponsablemente misiles sobre la frontera de Israel, quienes respondieron de manera lapidaria con una destrucción total del territorio. Durante semanas el grupo revolucionario y la Organización de Liberación Palestina (OLP), se negaron a ceder, aún frente a la masacre. Hasta que Israel dio por cumplidos sus objetivos, retirándose de un área hecha polvo y escombros.
Qué ingenuidad creer que la guerra de Irak, en manifiestas vías de extinción tras la voluntad de Barack Obama de cerrar Guantánamo y acabar con las políticas de tortura estadounidenses, sería la última. Que los despojos de Bagdad, cuna hace diez mil años de una de las primeras civilizaciones urbanas, serían los últimos a mantener en el recuerdo.
Sesenta años han pasado desde el nacimiento de un instrumento para la paz, la ONU, y de un estado para perseguidos étnicamente, Israel. ¿Por qué estimar haber aprendido las lecciones de la Segunda Guerra? Luego, con el fin de Vietnam, la ilusión fue la misma. ¿Por qué siempre creemos que es la última?

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