mercredi 13 mai 2009

Los Otros 80, informe sobre el festival SUE| para Paula| publicado en noviembre 08

Los otros 80

Música

Por Rodolfo García

En medio de todo el revival por una década fluorescente, el Festival Santiago Urbano electrónico presenta dos de los más grandes exponentes de la contracultura de los ochenta: The Jesus & Mary Chain y REM.

Los ochenta pueden ser tan prescindibles. Peinados pasados de moda, luces de neón y tonos fluorescentes. La estética del mal gusto: música chatarra y sintética, hard rock afeminado (Poison), pop de hormonas y silicona (Sabrina, la de Boys! Boys! Boys!) y bronceado cancerígeno estilo Saint Tropez, cuando no menudencias de un país en crisis y pobre (el nuestro), debido a la crisis económica de 1982. La lista suma y sigue hasta llegar al paroxismo del aburrimiento. En medio de todo este infierno, y como una respuesta a las promesas caídas del capitalismo (en la Inglaterra post industrial de Margaret Tatcher) y de los abusos idealistas de los 70 (hippies), surge un movimiento nihilista y contestatario, una muestra de disconformidad con la sociedad en su conjunto y las estructuras que la componen: bienvenidos a la era punk.

El ruido se transforma en el mejor catalizador de las emociones intensas de la época, y las guitarras del underground se saturan, hasta hacerse inaudibles: en Glasgow, Escocia, cuatro jóvenes deciden aplicar acoples y distorsión al máximo como fuente de libertad artística. Nace The Jesus and Mary Chain, liderado por los hermanos Jim y William Reid (en guitarra y voz). Sus conciertos son tan intensos que duran una decena de minutos y dejan al auditorio en llamas y en revuelta, en un pogo violento.

La radicalidad de su propuesta se inserta en la marginalidad. En los códigos punk en Europa, está escrito que vivirás en un okupa. Vestidos casi siempre de negro, los Jesus & Mary Chain poseen un romanticismo cercano al de Baudelaire, y se drogan: ¡cómo se drogan!. Pero está ok, la premisa en los primeros ochenta es inventar una nueva sicodelia, inspirada en la disonancia narcótica y en la hipnosis de The Velvet Underground. ‘Tomando drogas para hacer música para escuchar drogado’, lanzan los influyentes Spacemen 3 a modo de manifiesto.

Post Punk

The Jesus and Mary Chain va más allá del punk: lo suyo es la bulla saturada, pero con melodías pop y pegajosas. Fundan el noise pop, extendiendo su influencia a una buena paleta de contemporáneos que va desde Sonic Youth hasta My Bloody Valentine, sin olvidar a Nine Inch Nails, quien abría sus shows al inicio de su carrera. ¿Son estos los ochenta que vale la pena recordar? Por lo menos son los que abrieron la posibilidad de futuro, anticipando los 90, e incluso marcando nuestra década, donde en materia musical el post punk está de moda (Interpol, Black Rebel Motorcycle Club), y en materia de vestuario, sigue siendo una tendencia vigente. ¿Qué se pondrían las mujeres inconformistas sino?

Las melodías sónicas de los hermanos Reid son uno de los primeros signos de lo que reconocemos hoy como el taquillero indie rock, tan apreciado en el universo cool. Y es que los Jesus and Mary Chain lo son, ellos y su amiga Scarlett Johansson.

En Estados Unidos, una joven banda de Athens llama la atención de unos nacientes Sonic Youth, se trata de un cuarteto enérgico de letras incendiarias y de asociaciones de ideas y sentimientos muy rápidas: REM. El grupo de Michael Stipe se destaca de inmediato por su mensaje crítico y existencialista, plasmado en un principio en canciones como “Radio Free Europe”. Sus dardos hacia el sistema neo conservador de Ronald Reagan y hacia la sociedad americana van envueltos en versos y alusiones poéticas al desencanto, cuando no ironía. Esta actitud desprejuiciada es una inspiración para seguidores como Nirvana y Yo la tengo, y se transforma en el arma de lucha para la escéptica generación X. La emotividad está presente desde un punto de vista descarnado, también, en temas como “The One I Love” y “So Central Rain”, dando paso a una complejidad de emociones contradictorias que sobrepasa la superficialidad vacua de su tiempo.

REM se presenta como una banda intensa como pocas, hasta hoy participan de manifestaciones políticas (Live 8) y humanitarias (Free Tibet), sin caer en lo panfletario, mientras que The Jesus and Mary Chain interpretan un rock and roll devastador. Ambos al extremo, y los dos como representantes de lo mejor de una época olvidable.

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